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domingo, 14 de noviembre de 2010

La salida del coche de seguridad y una mala estrategia dejan a Fernando Alonso sin su tercer título mundial.

Renault, la escudería que en el pasado le dio tantas alegrías a Fernando Alonso y un temprano safety car, arruinaron todas las opciones de sumar su tercer título mundial al piloto asturiano esta tarde en Abu Dabi. De nada sirve ahora lamentarse, Vettel vencedor de la carrera se proclamó además en el trazado abudabí campeón del mundo de la especialidad, seis años después de que ganará Michael Schumacher su último título mundial en la Fórmula 1, lo que sin duda será una alegría para todos alemanes que añoraban tener un nuevo campeón en el certamen. Se pueden sacar muchas conclusiones del Gran Premio de Abu Dabi, pero quizá, al margen de la tristeza de no ver campeón a Alonso, lo más fuerte ha sido la forma en que han usado en Red Bull a Mark Webber para que ganará el campeonato Sebastian Vettel. Todos sabíamos que Helmut Marko y la mayoría del equipo de la conocida bebida apostaba por Vettel, pero la forma en que han afrontado la última prueba del mundial ha sido una sorpresa para mí, aunque ahora pensándolo despacio me doy cuenta que en el fondo era probablemente lo más inteligente. Al igual que Alonso, Hamilton no pudo tampoco adelantar al otro de los monoplazas de Renault (Robert Kubica), que ayudó sin quererlo a que Vettel se alejará cada vez más del piloto inglés y a que el ansiado tercer título mundial de Fernando también se pusiera cada segundo más cuesta arriba. Tan valioso es saber ganar como perder y ni que decir tiene que Sebastian Vettel es un gran piloto y se merece tanto como Alonso el título que finalmente ha alcanzado.