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martes, 27 de noviembre de 2012

Vettel y su adelantamiento con banderas amarillas.

Han pasado más de dos días desde que Sebastian Vettel vió a Charlie Whiting ondear la bandera a cuadros cuando el alemán iba en sexta posición.
Desde entonces este gesto del comisario inglés convirtió, como todos sabemos, al teutón en el tricampeón del mundo más joven de la historia.
No puedo negar que la azaña de Vettel ha sido para mi, como para otros, difícil de digerir. 
No obstante muchos, entre los que me incluyo, hemos pasado página y estamos a la espera de que el equipo italiano se ponga las pilas y de a Fernando Alonso y a Felipe Massa un coche lo suficientemente rápido como para dominar el mundial de cabo a rabo.
Por desgracia siempre tienen que existir personas que, quizá, de buena voluntad, recurran a lo que sea para que sus deseos y anhelos se conviertan en realidad.
Entiendo que perder duele, y más aún cuando lo hace aquel a quién admiras y sigues.
He visto que el adelantamiento de Vettel con banderas amarillas a Jean-Eric Vergne está trayendo cola y desde aquí no vamos a negar que el piloto de Red Bull cometió una infracción castigada con un drive-through, o en el caso de haber terminado la carrera con veinte segundos de penalización.
De todas formas sería sumamente triste tener que recurrir a esta medida para alcanzar el campeonato y se que desde el seno del equipo transalpino no se platean hacer nada al respecto.
Creo que todos esos que están calentando el ambiente deberían pedir a Ferrari que haga los deberes bien desde el principio y que para la próxima temporada, por ejemplo, en vez de sumar 2 puntos en China sumen 25.
De haber sido así esta temporada el español hubiese ganado sin problemas y poco o nada le hubiese importado que Romain Grosjean le hubiese pasado por encima en Spa Francorchamps.
Por favor menos lamentos y más buscar soluciones que hagan al próximo monoplaza rojo más competitivo.