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viernes, 24 de enero de 2014

Una gran victoria para un pequeño coche.

Quien iba a decir que aquel coche tan pequeño iba a realizar aquella gran hazaña y que llegaría a alzarse con la victoria.
Han pasado 50 años desde que un coche minúsculo escribiera una de las más espectaculares victorias en la historia del automovilismo internacional y todavía hoy se recuerda con asombro.
El 21 de enero de 1964, un raquítico Mini Cooper S ganó el Rally de Monte Carlo por primera vez, dejando a todos perplejos con el desenlace.
Los encargados de realizar la gesta fueron los irlandeses, Patrick ("Lady") Hopkirk, y su copiloto, Henry Liddon, que resistieron a la supuesta superioridad de coches más potentes con su pequeño vehículo británico.
Su intachable carrera en caminos rurales y puertos de montaña, entre el hielo y la nieve, serpenteando curvas cerradas y pendientes empinadas, sentó las bases para crear un mito que perdura en los corazones del público y que ha quedado escrito con letras de oro en los anales del deporte motor.
De hecho el dominio de Mini en el Rally de Monte Carlo continuó durante los años siguientes, aunque en esta ocasión fueron los finlandés, Timo Mäkinen y Rauno Aaltonen, los que añadieron otras dos victorias para el fabricante británico (1965 y 1967).