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miércoles, 14 de junio de 2017

Le Mans - Ficha técnica del Porsche 911 RSR de 2017.

La mítica saga 911 RSR ha recibido en 2017 la mayor revolución en sus más de cuarenta años de historia. Las siglas RSR definen a los GT de Porsche más evolucionados para la competición. Y evolucionar al máximo es justo lo que han hecho los ingenieros de Porsche, aprovechando el reglamento para desplazar hacia delante el motor, creando un 911 de motor central. Este cambio de posición ha significado un replanteamiento completo del vehículo en su estructura, desde la configuración de suspensiones a la aerodinámica, pasando por la carrocería o el diseño de la transmisión. “Reteniendo el diseño típico del 911, el nuevo 911 RSR es un desarrollo completamente nuevo, la mayor evolución en la historia de nuestro modelo tope de GT”, asegura Frank Walliser, responsable de Porsche Motorsport.
El nuevo 911 RSR participa en el Campeonato del Mundo de Resistencia FIA (WEC) y en el Campeonato IMSA americano, y ya ha conseguido tres podios antes de llegar a las 24 Horas de Le Mans. Siguiendo la filosofía de diseño ligero de Porsche Motorsport, dos características del nuevo 911 RSR le hacen destacar frente a su predecesor: el bajo peso del motor de nueva generación y su colocación centrada, por delante del eje posterior.
Un nuevo motor ubicado en posición central
La nueva configuración mecánica del 911 RSR ofrece muchas ventajas. Por ejemplo, el espacio que queda en la parte trasera del coche al adelantar el motor permite alojar un difusor de grandes dimensiones, que aumenta la carga aerodinámica y mejora la velocidad de paso por curva. También se equilibra el reparto de pesos y se centran las masas, lo que mejora el comportamiento y el desgaste de los neumáticos, algo muy importante en largas carreras de resistencia como las 24 Horas de Le Mans.
El nuevo 911 RSR estrena un motor extremadamente ligero, que se caracteriza por su excepcional eficiencia. Siguiendo la arquitectura clásica de Porsche, este seis cilindros bóxer atmosférico de 4 litros de cilindrada, cuenta con inyección directa de gasolina y una distribución de válvulas rígida. Según el tamaño de la brida de admisión, en la versión de Le Mans tiene alrededor de 510 CV. “Nos hemos centrado en diseñar un motor atmosférico moderno y ligero que ofrece a los ingenieros mucho margen de desarrollo”, explica Frank Walliser. “A partir de ahí, el reglamento LM-GTE estipula la absoluta igualdad entre los diferentes tipos de motor, para alinear los motores turbo con los atmosféricos”.
La caja de cambios ha tenido que ser rediseñada por completo, ya que ha intercambiado su posición con la del motor respecto al anterior modelo. Gobernado con levas en el volante, el este cambio tiene seis velocidades y cuenta con una carcasa de magnesio muy ligera. La potencia se envía a unas ruedas traseras de 310 mm de ancho. Las delanteras son de 300 mm. Los frenos cuentan con cuatro discos ventilados de acero, de 390 mm de diámetro y con pinzas de seis pistones en el eje delantero, y de 350 mm y con pinzas de cuatro pistones detrás.
Nuevas tecnologías de seguridad en competición
Los 911 RSR que participan en las 24 Horas de Le Mans de 2017 cuentan con un avanzado sistema de alerta anticolisión con radar. El sistema “Collision Avoid System” informa al piloto de la aproximación de otros coches, tanto por delante como por detrás, y avisa antes de una posible colisión.
Esto es de esencial ayuda en las 24 Horas de Le Mans, donde compiten diferentes tipologías de automóviles con grandes diferencias de velocidad entre ellos. Este sistema ofrecerá una valiosa ayuda a los pilotos en todas las condiciones, pero será especialmente eficaz con lluvia o en momentos de intenso tráfico.
Otra mejora que ayuda a aumentar la seguridad en carrera es el parabrisas calefactado, que en caso de lluvia o humedad extrema evita la formación de vaho. Además, una parte del techo puede ser desmontada en caso de emergencia para acceder al cockpit y extraer al piloto.
Por otro lado, la inclinación del alerón trasero es ajustable electrónicamente, lo que permite adaptar la carga aerodinámica a las condiciones cambiantes de carrera y ofrecer a los pilotos un comportamiento más eficaz y seguro en cualquier momento de la prueba.
Al igual que su predecesor, el nuevo 911 RSR equipa faros de LED, pilotos y luz de lluvia de LED, volante multifuncional de CFRP con extracción rápida y sistema de monitorización de presión de neumáticos (TPMS);
Ganar tiempo en todos los apartados
Porsche ha trabajado en muchas soluciones que facilitan la labor de los equipos y permiten ganar mucho tiempo en una carrera como las 24 Horas de Le Mans. Pensando en posibles incidentes en esta prueba, partes completas de la carrocería de fibra de carbono pueden ser sustituidas por otras en muy poco tiempo, gracias a unos nuevos soportes que se liberan de forma más rápida. Además, los cambios de reglajes de las suspensiones también se pueden hacer con mucha más facilidad y rapidez.
Pensando en la seguridad y en que el conductor pierda el menor tiempo posible en distracciones en cada cambio de conductor, los espejos retrovisores exteriores son eléctricos y tienen función de memoria para ajustarse a cada participante. El nuevo 911 RSR también incorpora un nuevo concepto de barras antivuelco y un nuevo asiento fijado al chasis. Ahora son los pedales los que se pueden mover y regular a gusto del piloto.
Ya hubo otro Porsche 911 con motor central
El Porsche 911 RSR de 2017 no es el primer Porsche 911 con motor central. En 1996, Porsche estrenó durante las 24 Horas de Le Mans el 911 GT1, un espectacular modelo de competición para la categoría GT1, del que se fabricó una versión de calle homologada y que tenía motor central. El 911 GT1 ganó las 24 Horas de Le Mans de 1998 y más de cuarenta carreras en todo el mundo a finales de los años 90.
Las siglas RSR significan “Rennsport rennwagen”, que pueden traducirse como “coche de carreras para carreras”. Parece repetitivo, pero es una evolución de las siglas RS que usaban las versiones de calle con preparación para competir, a principios de la década de los ‘70. Las versiones para correr sólo en circuito, sin necesidad de ser matriculadas, recibieron la segunda R de Rennwagen.
La carrocería, sin alerones ni difusor, mide 4.557 mm, lo que supone 5,8 cm más que un 911 Carrera de calle, y tiene una batalla 6,6 cm más larga.