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martes, 11 de julio de 2017

La Scuderia Ferrari rememora brevemente su pasado en Silverstone.

El Circuito de Silverstone significa mucho para la Scuderia Ferrari. Fue el escenario de su primera victoria en la Fórmula 1 en 1951, cuando José Froilán González condujo una 375 hasta la victoria.
Siempre ha sido un clásico en el calendario del 'gran circo', ¿pero es la pista igual que en el pasado? Definitivamente no.
Cuando González se alzó con el triunfo la pista tenía menos de 5 kilómetros de longitud y una distancia de carrera que se completado con no menos de 90 vueltas, además la velocidad media que alcanzó el argentino en su camino hacía la pole supero ligeramente los 160 Km/h.
Pero incluso entonces, fue una pista super rápida y lo fue más cuando Ferrari se adjudicó la pole y el triunfo en 1990 con Nigel Mansell y Alain Prost, respectivamente, sus 641s superaron los 250 Km/h. Eran los días en que Nigel decía a los jóvenes pilotos de pruebas en Maranello, "en Silverstone nunca se frena".
Había algo de verdad en eso, porque el viejo diseño del trazado no ponía demasiado énfasis en los discos y en las pastillas de freno. Desde entonces el circuito ha sido rediseñado varias veces, la última ocasión fue en 2011 con la creación del Arena Circuit  de 5,8 kilómetros.
Su carácter ha cambiado, las instalaciones ha sido modernizadas e, inevitablemente, ha perdido parte de la magia de los días en que las autocaravanas estaban aparcadas en un prado de hierba, que acostumbraban a colocar barbacoas con todos los pilotos presentes.
Pero todavía tiene muchas características para recomendarlo, es un circuito muy técnico, que, sobre todo, recompensa la eficiencia aerodinámica a la entrada de la curvas y en los muchos cambios de dirección que tiene.