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viernes, febrero 23, 2018

Isidre López: "El Rally de Monte-Carlo ha sido un éxito total".

Solo unas semanas después de concluir el Rally de Monte-Carlo Histórico nos pusimos en contacto con el responsable de SEAT Coches Históricos, Isidre López, para que nos hiciera una valoración final de la participación del equipo en la prueba monegasca.
"Ha sido un gran éxito", comenzaba Isidre, "más aún, un éxito total, estamos orgullosos de nuestros coches, por lo bien que se han portado, del equipo que hemos seleccionado como mecánicos y técnicos porque han conseguido llevar a buen puerto el objetivo marcado, y también por supuesto, de las tripulaciones, creo que ha habido un ambiente sensacional y todo ha funcionado perfectamente. Creo sinceramente que este es un escenario perfecto para SEAT Coches Históricos, y para el año próximo espero seguir mejorando".
¿Éxito total, pero muy lejos del podio absoluto?
Isidre se ríe abiertamente... "Buena observación, pero eso demuestra que no has entendido nada. El año pasado concluimos la prueba en el puesto 78 y este en el 63. La clasificación no es lo importante para nosotros, al menos por el momento, lo que hacemos, al volver cuarenta años después a una carrera que es histórica, es una acción de imagen para SEAT, en la que mostramos nuestra tradición y el máximo respeto a la competición y a la historia de nuestra marca en su escenario natural, en los tramos. Estamos compitiendo, y somos muy competitivos, todos, desde el último al primero, pero estamos en una Rally de Regularidad, compitiendo en tramos abiertos al público, con coches históricos, frente a otros coches históricos salidos de colecciones particulares conducidos por amantes de la historia del automóvil y pilotos amateur, ese es el escenario. También hay otras marcas y pilotos oficiales de la época como Renault y Jean Ragnotti, Bruno Saby, Guy Frequelin y auténticos especialistas en regularidad y en el Montecarlo…".
Es un equipo oficial, pero el objetivo no es la victoria, es mostrar al mundo los SEAT más legendarios…
"Exacto. Si SEAT decide competir, como lo ha hecho siempre, entonces lo hará con SEAT Sport, y su escenario será el Mundial de Rallyes o cualquiera que decida la marca, y competirá al máximo nivel para conseguir títulos y grandes resultados. Este no es el objetivo de SEAT Coches Históricos, aunque, como siempre, nos gusta hacer bien las cosas, y nos gusta mejorar, y por qué no pensar en la victoria si hacemos muy bien las cosas".
Salvador Cañellas lo hizo muy bien, es muy competitivo y buscó la victoria…
"Era su misión y lo hizo francamente bien. Desde el año pasado, tras nuestra primera experiencia con este SEAT 124 Grupo 4, hemos trabajado mucho en el coche. Hemos modificado las suspensiones y también hemos cambiado la curva de par para que tuviese mucho más rendimiento en la zona baja, y fuera mucho más utilizable en situaciones de baja adherencia. Todos los cambios se han mostrado muy acertados. En carrera solo tuvimos un problema con la caja de cambios. El piloto nos advirtió de que la caja empezaba a hacer unos ruidos que le preocupaban y comenzó a sentir que la palanca no iba del todo bien. La verdad es que la caja de cambios no llegó a romperse, pero por precaución, decidimos cambiarla, y los mecánicos hicieron un trabajo excelente cambiando la caja en menos de treinta minutos, algo impensable en esas condiciones, sin las instalaciones adecuadas y con las piezas muy calientes. Por eso estamos todos tan orgullosos. Luego, Cañellas hizo lo que mejor sabe hacer, y supo sacarle el mejor partido al coche, destacando en los tramos más complicados, en los que de verdad marcan la diferencia los mejores pilotos".
Regularidad sí, pero se corre y mucho en el Rally Monte–Carlo…
"Cañellas nos contó que en algunos tramos lo pasó mal por la dificultad del recorrido para poder conservar la media marcada por dirección de carrera. Hubo un tramo de cincuenta kilómetros en el que tuvo que adelantar hasta a seis participantes. Unos iban con problemas mecánicos, otros incapaces de seguir el ritmo por el estado de la carretera cubierta de hielo y nieve, y también tuvo que adelantar a algún coche que no era de carrera porque son tramos abiertos al público. Estas maniobras afectan mucho al ritmo de carrera, a la velocidad media que hay que hacer para no penalizar, al trabajo del copiloto, de Ferrater en este caso. Pero lo importante es que todo suma, y todo hace un poco más grande la leyenda del Monte-Carlo, un Rally con historia, un escenario óptimo y difícil para luchar en una prueba del máximo prestigio, en nuestro caso con unos coches que brillaron por sí mismos".
¿Y los otros dos coches, el SEAT 1430 y el SEAT 127?
"Lo mismo, exactamente igual, fue un equipo muy completo, y bien compenetrado, todos se ayudaron aunque como es lógico hubo un sano pique y cada equipo tenía ganas de hacerlo muy bien y quedar lo mejor posible en la clasificación. También por ellos me siento orgulloso, por Dalmau-Jiménez con el 1430, como de Cortes-Alsina con el 127, que actuaron como lo harían pilotos oficiales de la marca. Pilotos, y copilotos, porque en este tipo de rallyes, de regularidad, el copiloto tiene un trabajo muy importante, fundamental para conseguir los resultados deseados, al manos hasta que las condiciones climáticas se complican, y ahí es donde el esfuerzo y la destreza de los piloto se hace más evidente y pude llegar a marcar la diferencia. Con respecto a los coches, como es lógico hubo pequeños problemas técnicos a lo largo de los más de 3000 kilómetros de recorrido, pero todos se pudieron resolver sobre la marcha y los coches volvieron a casa sin novedad. La conclusión del éxito total es global para toda la expedición, ahora solo podemos mejorar en la clasificación".