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domingo, marzo 25, 2018

Mario Isola analiza la emocionante carrera disputada en Albert Park.

La estrategia de paradas en boxes ha sido determinante en el resultado del Gran Premio de Australia de Fórmula 1. El piloto de Ferrari, Sebastian Vettel, sacó provecho de un primer relevo más largo para llevar a cabo un pit stop mientras el coche de seguridad neutralizaba la carrera.
Eso le colocó primero, por delante de Lewis Hamilton (Mercedes), que había encabezado la prueba desde la pole position y había realizado su parada en condiciones de bandera verde, como respuesta a la parada inicial de Kimi Raikkonen (Ferrari).
Casi todos los pilotos pararon una sola vez, cambiando del ultrablando al blando, pero Red Bull siguió una estrategia distinta, puesto que ambos pilotos partieron con el superblando y cambiaron al blando en la segunda mitad de la carrera. Daniel Ricciardo terminó a las puertas del podio en un apretado final, a pesar de haber recibido una penalización en la parrilla. 
Valtteri Bottas (Mercedes) y Stoffel Vandoorne (McLaren) también siguieron una estrategia distinta, empezando con el ultrablando y cruzando la meta en los puntos con el superblando. 

Mario Isola - Director de Competición

"En la práctica, este gran premio tuvo dos caras, antes y después del coche de seguridad, que contribuyó a decidir el resultado gracias a la astuta estrategia de paradas de Ferrari. Al final, vimos una carrera muy reñida hasta la meta, con las cinco primeras posiciones muy disputadas hasta la última vuelta. La mayoría de pilotos optaron por una estrategia a una parada, y el largo periodo con el coche de seguridad mediada la carrera contribuyó a dicha táctica al minimizar el desgaste y la degradación. Sin duda, el comportamiento de los tres compuestos, utilizados todos durante la carrera, fue positivo. Dos coches incluso terminaron la carrera con una sola parada y sin usar el más duro de los compuestos disponibles".