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domingo, abril 15, 2018

Daniel Ricciardo da una lección a todos en China.

El Gran Premio de China de Fórmula 1 comenzó siguiendo escrupulosamente el guión que habían marcado previamente las rondas clasificatorias el día anterior, y en las que Ferrari terminó inesperadamente por delante de Mercedes.
Ese resultado obligaba a Valtteri Bottas y a Lewis Hamilton, que partían tercero y cuarto, a pasar al ataque desde el mismo momento en el que el semáforo se pusiera en verde, y a los pilotos del equipo italiano, Sebastian Vettel y Kimi Räikkönen, a defender sus posiciones de las acometidas que lanzasen los primeros.
Bottas no perdió el tiempo, siguiendo fielmente ese planteamiento, y en la salida ya había conseguido adelantar a Räikkönen, mientras que Vettel trataba de ir ampliando la ventaja que iba acumulando respecto de los pilotos que le precedían.
Por detrás de los favoritos a la victoria los adelantamientos y las batallas se sucedían en la pista, hasta que llego la hora de entrar en boxes para todos aquellos que tenían una estrategia de carrera diferente, y fue entonces cuando comenzó el baile de posiciones.
Si primero adelantaba magistralmente Bottas a Räikkönen en la salida lanzada, después hacía lo propio cuando el alemán entraba en boxes, haciendo un 'undercut' impresionante los alemanes al equipo italiano y colocando temporalmente al finlandés en segunda posición por detrás de Kimi.
Lo que no sabía ninguno de los protagonistas principales de la historia es que las estrategias iban a jugar este fin de semana un papel fundamental en el desenlace final de la carrera.
La vuelta treinta y uno fue el punto de inflexión para lo que se avecinaba a partir de ese momento. En ese giro los dos Toro Rosso sufrieron un pequeño accidente que les apeo de la carrera y obligó a los comisarios a sacar el Safety Car, aprovechando algunos pilotos para entrar en boxes a realizar una nueva parada.
Todos aquellos que montaron en sus coches el neumático medio en los primeros compases de la carrera comenzaron a tener problemas y a perder rendimiento en detrimento de los pilotos que montaban gomas blandas más nuevas.
Ese fue el caso de Daniel Ricciardo que, aprovechando el ímpetu de su compañero de equipo Max Verstappen, comenzó a ganar posiciones hasta colocarse al frente de la carrera, cruzando finalmente el australiano en primera posición la linea de meta, mientras que el español Fernando Alonso pudo sacar partido también a la frescura de sus neumáticos y terminó séptimo por delante de Sebastian Vettel que lo hizo en octava posición.
Acompañaron en el podio al piloto de Red Bull, Valtteri Bottas y Kimi Räikkönen, seguidos por Lewis Hamilton, que pese a todo pudo terminar el Gran Premio de China por delante de Vettel.
Carlos Sainz también tuvo que lidiar con una carrera loca que tuvo de todo en sus 56 vueltas y que vio cruzar la línea de meta al madrileño en novena posición, justo por delante de Kevin Magnussen.
Más constante fue el compañero de Sainz en Renault, Nico Hülkenberg, después de terminar la carrera en sexto lugar por delante del impetuoso Verstappen y de realizar otro gran premio formidable.