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lunes, 11 de noviembre de 2019

La historia detrás de la primera victoria de Ford en Le Mans.

Cuando Bruce McLaren y Chris Amon consiguieron la victoria en las 24 horas de Le Mans de 1966, Ford no era la única empresa americana que pisaba fuerte en la escena mundial. El célebre GT40 Mark II negro compitió con neumáticos Goodyear
Comenzó la carrera con unos Firestone, el gran rival en la denominada guerra de los neumáticos, pero cruzó la línea de meta con unos Goodyear. Fue la segunda victoria consecutiva de el fabricante estadounidense en Le Mans.
La historia del triunfo de 1966 en Le Mans empieza en 1959, cuando una afección cardíaca amenazaba con terminar prematuramente con la carrera automovilística de Carroll Shelby, por lo que convirtió a Goodyear en la empresa distribuidora de neumáticos de competición en los 11 estados occidentales de EE. UU.
Goodyear se convirtió en un elemento esencial para el éxito del equipo americano de Shelby con el Cobra y otros coches de carreras con motores Ford, tanto en EE. UU. como en el panorama internacional. La celebre marca de neumáticos incluso financió la creación del primer Daytona Coupé inspirado en el Cobra, diseñado por Peter Brock. Este elegante competidor, con una aerodinámica innovadora, batió a los Ferrari 250 GTO en 1964 en Le Mans, donde consiguió la victoria en la clase GT y quedó en cuarto lugar en la clasificación general. 
Mientras tanto, tras el fracaso de las negociaciones para adquirir Ferrari en 1963, Ford se propuso derrotar a la empresa italiana en la pista con el GT40. Sin embargo, en 1964, los nuevos Ford que tanto se habían elogiado cayeron en Le Mans, igual que en el resto de carreras del mismo año.
La escudería italiana también lideró el podio de Le Mans el año siguiente, cuando, una vez más, ningún GT40 consiguió terminar la carrera, a pesar de que Shelby ya estaba al mando del programa de Ford. Mientras los Ferrari y los Ford de fábrica sufrían problemas, el Ferrari 250 LM del North American Racing Team (NART), conducido por Masten Gregory y Jochen Rindt, otorgó la inesperada primera victoria absoluta a Goodyear en la carrera de resistencia por antonomasia.
En 1966, Ford no dejó nada al azar. Se introdujeron ocho GT40 Mark II de 7 litros, aunque, a pesar de la relación de Shelby con Goodyear, no todos ellos llevaban neumáticos Wingfoot. En aquel momento, los contratos con las empresas de neumáticos se solían establecer de forma individual con los pilotos en lugar de con los equipos completos. Bruce McLaren y Chris Amon, que conducían el coche negro Nº 2, tenían el contrato con Firestone.
A las 16:00, la carrera comenzó en condiciones húmedas y enseguida fue evidente que los Goodyear se adaptaban mejor que los Firestone. Los dos coches de Shelby que llevaban neumáticos Goodyear, el Nº 1 de Ken Miles y Denny Hulme, y el Nº 3 de Dan Gurney y Jerry Grant, no tuvieron ningún problema, pero el de McLaren comenzó a perder trozos de la banda de rodadura en Mulsanne a más de 330 Km/h.
A las 17:33, cuando paró en boxes para cambiar de piloto, McLaren buscó al representante de Firestone y negoció la sustitución de los neumáticos por unos Goodyear. El coche Nº 2 perdió tiempo durante este proceso, lo que le hizo perder puestos que no consiguió ganar hasta la tarde del día siguiente, cuando Miles, con el Nº 1, disminuyó la velocidad y permitió que McLaren le alcanzara para el controvertido final.
Cuando Amon se preparaba para salir de boxes, McLaren le dijo: "Go like hell" (Corre como el demonio), una frase que se convirtió en el título del bestseller de A. J. Baime, en el que se detalla la rivalidad entre Ford y Ferrari en Le Mans durante los 60.
Al acercarse las 16:00 del día siguiente, los Ford que seguían en la pista, los Nº 2, 1 y 5, se alinearon para la escena final. El último de ellos era el coche de carreras de Holman & Moody, que conducían Ronnie Bucknum y Dick Hutcherson.
El empate técnico que se produjo entre los dos coches de Shelby sigue siendo objeto de debate hoy en día, pero, según la historia, la victoria fue de McLaren y Amon porque comenzaron la carrera desde una posición de salida posterior y, por lo tanto, habían recorrido más distancia en el mismo tiempo. Si no hubieran comenzado a usar los neumáticos Goodyear al principio de la carrera, ni siquiera hubieran protagonizado esta controversia.
Shelby, Ford y Goodyear volvieron a Le Mans en 1967 con el Mark IV para protagonizar la segunda victoria consecutiva, la tercera de Goodyear. Durante los años siguientes, la marca americana consiguió un total de 14 victorias en las 24 horas de Le Mans.
Goodyear también adquirió una experiencia considerable en carreras de automóviles deportivos durante décadas de éxito en los campeonatos americanos IMSA. Sus neumáticos sirvieron para conseguir el récord de 368 victorias en Grandes Premios de Fórmula 1, y se comenzaron a utilizar en los automóviles de producción de NASCAR y en las carreras de la NHRA.
Para la temporada 2019-20, Goodyear ha elegido competiciones europeas e internacionales de coches deportivos para iniciar su regreso a los campeonatos mundiales de automovilismo. Tal y como sucedía en los 60, el automovilismo deportivo es hoy en día una plataforma sólida para demostrar las tecnologías del neumático en una amplia gama de diferentes prototipos y coches GT. Goodyear ha desarrollado una nueva gama de neumáticos para el Campeonato del Mundo FIA de Resistencia (WEC), que incluye las 24 Horas de Le Mans, en el que sus neumáticos lucharán por la victoria en la categoría LMP2 en 2020.

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